DECALOGO DEL AGENTE DE ADUANAS GUATEMALTECO


I. INTELECTO

Se un erudito, pues tu esfuerzo intelectual rendirá los frutos que anhelas, conociendo, describiendo, guardando y recordando todo aquello que se transforma y que sea inherente a tu especialidad aduanera.


II. DISTINCIÓN

Distínguete, se la excepción a base de transparencia, honradez y prestigio, pues tus afanes de gestión y servicio, serán tus mejores recompensas honoríficas ante tu comitente y la autoridad aduanera.


III. VALORATE

Los valores son modelos ideales, con validez propia, puedes descubrirlos en aquellos actos que consideres buenos a tu profesión y valiosos para tus semejantes.


IV. CONDUCENCIA

El hombre es dueño de sus propias conductas, elige solo las que medites correctas en la realización de tu trabajo y vela porque trasciendan en el ámbito de las fronteras aduaneras de nuestros países vecinos.


V. MORAL

Moralízate, el derecho no puede imponerse a tu virtud decorosa, suprime en la medida de lo factible, los procederes inmorales de tu labor.


VI. NO ARBITRARIEDAD

Refuta la arbitrariedad, pues esta constituye la rotunda negación a la certeza y seguridad de tu carrera aduanera, tanto en el ámbito de comercio nacional como internacional.


VII. CERTEZA

Tu misión dentro del tráfico mercantil internacional, surge como instancia determinadora, de aquello a lo cual el Agente de Aduanas, tiene que atenerse en sus relaciones nacionales y supranacionales.


VIII. TOLERANCIA

La diversidad de sentimientos y opiniones, la contrariedad de ideas de tu mandante, de tu colega y de la administración aduanera, acéptalas, aunque no las compartas, aún dentro de la esfera internacional, como fórmulas de la buena vecindad y coexistencia pacifica.


IX. PERSISTENCIA

Tu relación para con la administración pública y el Sistema Aduanero es afín; cuando, consideres que la verdad y el derecho te asisten, persiste, reitera, se constante, inténtalo y empéñate por la justicia.


X. TEN FE

Realiza tu profesión en forma solemne, bríndale seguridad y confianza a esa técnica y específica labor aduanera, pues es el mejor testimonio, de la veracidad de tus actos.

Lic. Fernán Valle Dávila

Agente de Aduanas




Decálogo del Agente Aduanero Latinoamericano

I.- ESTUDIA

Cuando, por fin, caigas en cuenta de que eran ufanas tus manifestaciones de conocedor de la materia; cuando sientas desgarrarte en inquietud por dominar un campo tan extenso y complejo; cuando notes que el dinamismo propio de la realidad que sustenta tu especialización, hace que día a día lo que has aprendido vaya constituyendo historia; y cuando comprendas que la misma relación íntima que tiene con las demás ramas del quehacer técnico sugiere que la ciencia de la aduana no es un fin en sí misma, sino parte de un todo que debe armónicamente lograr el desarrollo social interno y la paz internacional, sólo entonces tendrás derecho a ser llamado "aduanero".

II.- TRABAJA

De nada servirá cuanto has aprendido si no lo reflejas en realizaciones. Comunica con ahínco tu saber a los demás y a los casos que debas tramitar o resolver; si no procedes así, cada vez te será más difícil hacer las cosas o, lo que es peor, hacerlas bien; y si así procedieres contribuirás, desde cualquier posición que ocupes, a la grandeza de la Patria y a tu propia tranquilidad interior.

III.- SE HONESTO

Si estudias y trabajas pensando únicamente en tu beneficio, correrás en mayor grado el riesgo de caer en las malas tentaciones que por doquier acechan en el arduo camino de la actividad aduanera. No seas merecedor del desprecio de los demás ni de la vergüenza de tus hijos

IV.- SE LEAL

Debes ser leal para con el estado, cuyos controles permiten que vivas, progreses y seas útil; para con tu cliente, a quien puedes engañar con facilidad; y para con tus colegas, a los cuales no debes mirar como adversarios.

V.- LUCHA

Tus actividades estarán siempre rodeadas de profundas incomprensiones. Frecuentemente serás considerado como un malvado. Persiste en tus convicciones sin incurrir en terquedad. Trata de sumar otras voluntades a esas convicciones y luego, haciendo causa común, libra las batallas necesarias hasta imponerlas

VI.- ANALIZA

Entre tus principales deberes estará siempre el de analizar: a las cosas, para aplicarles su justo tratamiento; a las personas, para comprender cuándo puedes confiar en ellas; y a las instituciones, para saber cómo mejorarlas.

VII.- ESMÉRATE

Constantemente tendrás que tratar con personas de muy variada índole, quienes acudirán a ti no propiamente porque lo deseen, sino porque las circunstancias las obligan a ello. La imagen que se llevarán del país y de su gente dependerá en gran medida de tu buen trato, de tu aspecto personal, de tu seriedad y, al mismo tiempo, de tu severidad y comprensión. Recuerda que mientras más deficientes sean los mecanismos y controles aduaneros, el desarrollo integral cada vez se nos alejará más y se agrandará nuestro desprestigio en el concierto mundial de naciones.

VIII.- TOLERA

El concurso de otras personas e instituciones será siempre indispensable para el cabal desarrollo de la técnica aduanera; tolera su intervención en la misma medida en que desees que sean respetados los principios de dicha técnica.

IX.- TEN FE

Ten fe en el servicio aduanero, como el más importante para la salvaguarda permanente de nuestros intereses frente a los de otros países; como el que permite que las normas nacionales e internacionales sobre circulación de bienes puedan cumplirse eficazmente; y como el freno apropiado para quien no reconoce un valor distinto al de su propio enriquecimiento desmedido.

X.- AMA TU PROFESIÓN

Debes amar tanto tu profesión como para preferirla aunque surjan para ti distintas y más cómodas oportunidades y como para abandonarla cuando sientas que constituyes un obstáculo para su engrandecimiento.


MARCO ANTONIO OSORIO CH.
1976